¿Porqué es importante la familia que Dios me ha provisto?
- Albertomdom.

- 5 mar 2019
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Nuestros padres son la autoridad que Dios en su amor y sumo cuidado nos ha provisto y debemos honrarlos y respetarlos, pues es un mandamiento bíblico.
Actualmente hay una ola de rebeldía en el mundo, los hijos ya no honran ni respetan la autoridad de sus padres, lamentablemente esto también se ha filtrado en las iglesias, y tristemente se usa la palabra de Dios para afirmar e instar algo de tal magnitud, empleando textos sacados de su contexto, todo por hacer una mala interpretación de la Palabra de Dios, a veces adrede y otras por ignorancia.
A continuación me gustaría hablar un poco del respeto y honra a nuestros padres que refiere la Escritura, sobre todo cuanto nos insta a hacerlo, y es que parece sencillo en medio de una sociedad caída pensar que lo hacemos; sobre todo al comparamos con los demás, y si nuestro estándar no es Cristo y su palabra, muchos desvíos pueden ocurrir en cuanto a la fe y la práctica.
Desmintiendo algunas falsas premisas:
1.- Que el honrar a nuestros padres es cosa del Antiguo Testamento, por haber sido dado a Moisés y por lo tanto ha expirado.
Esto es una gran mentira, este mandamiento sigue vigente y no sólo Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12) Sino también el Señor Jesús recordó la palabra dada y remarcó puntualmente la consecuencia de tal desobediencia (Marcos 7:10), el dejar de lado el mandamiento de Dios por su vana tradición (Mishna, leyes extra bíblicas) . Diciendo “Si un hombre dice al padre o a la madre: ‘Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir, ofrenda a Dios) “. (Mateo 15:4-5) Y remarco, esto para nada es “honrarles”.
Y por si te preguntas si esto pasa hoy en día, sí, sucede; hay grupos sectarios que se encargan de alejar a hijos de los padres, enemistándoles, desintegrando de esta forma la familia, malinterpretando el pasaje de la escritura que dice: “El que no aborrece padre y madre no es digno de mi”, eso es lo que sucede cuando decidimos acomodar las escrituras a conveniencia y no apegarnos a lo que realmente dice, y es que hay algo claro:
El ser humano siempre ha tenido un gran problema con la autoridad, pero la Biblia en ningún momento nos exime o nos lleva a rebelarnos a nuestros padres, todo lo contrario; Pero el ir en contra de ésta verdad traerá consecuencias, tarde o temprano.
Y además, el apóstol Pablo en su carta a los Efesios (6:2), a los Colosenses (3:20) y en su primera Carta a Timoteo (5:4) dice algo muy especial: Aprender a ser piadosos PRIMERO con sus propia familia, y a “recompensar” a sus padres.
2.- Que el “respetar”, en este caso a nuestros padres implica “Honrar” a nuestros padres.
Y es que para respetar a alguien, o algo, no es necesario estar de acuerdo con ello.
Basta con mostrar cierta actitud de sumisión de cierto modo, o de no discriminar ni ofender con nuestras palabras o acciones a aquellas personas a las que deberíamos respetar, siempre y cuando lo que él haga o diga no me afecte a mí o a los demás.
Pero el respeto es en sí mismo un valor moral simplemente, que no afecta mis más puras intenciones sino que simplemente afecta lo que yo hago y lo que los demás pueden ver de mí, sin embargo no sólo importa eso sino aún más importante, lo que Dios puede ver… mis intenciones.
Y es la honra la que implica el respeto, la verdadera honra y no la mera religiosidad, el amor a los mandamientos del Señor y el deleite que nos trae consigo su cumplimiento. El anhelo de agradar a nuestro Señor en todo, como lo hacía Jesús, obediente hasta la muerte y muerte de Cruz.
Y como opinión personal quiero decir que si tú eres joven, eres inexperto, todavía no has andado por la senda de la vida, se presentarán situaciones que no comprenderemos, pide consejo a tus padres, sé reverente a ellos en todo, porque Dios los puso para ser autoridad sobre ti. Sé reverente a ellos porque por simple naturalidad los amas, y más aún si amas a Dios. Así que roguemos al Señor para que su gracia nos ayude a cumplir con todo esto, y que lo hagamos con un corazón sincero, que es dónde comienza nuestra obediencia.
“Si no hay reverencia en el corazón, no puede esperarse en la conducta” - John A. James (1785-1859)



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