El rol de la familia
- Albertomdom.

- 10 feb 2019
- 2 Min. de lectura
No es algo nuevo para muchos que la sociedad en la que todos nos desenvolvemos tiene como núcleo la familia. Es parte importante tanto de la iglesia como de la sociedad. Sin embargo, el gobierno de la familia en la iglesia y en la sociedad en general, es realmente diferente, aunque no debiera.
Situaciones cotidianas nos dejan ver que en la sociedad, la cabeza de la familia no siempre es el padre, ni la madre los que dirigen la familia. Sino más bien son los hijos los que toman el control del hogar, cambiando el orden divino y atentando contra le ley de Dios.
Es ahí dónde podemos ver que el problema es la falta de enseñanza en el hogar, y lo importante que es ésta para la correcta armonía, sin embargo para que esto funcione, es importante entender que hay dos partes vitales:
1.- La honra filial:
Proverbios 1:8 dice “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre”.
Bíblicamente hablando, sabemos que la palabra: “Oye”, en el original, implica no solamente la actividad de escuchar, sino también la de obedecer, y es aquí donde ponemos por obra el mandamiento de “Honra a tu padre y a tu madre”. (Mateo 15:4, Colosenses 3:20) que sin duda alguna, esto es agradable al Señor.
2.-El deber de los padres:
Proverbios 22:6 dice “Instruye al niño es su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él”.
No hay que olvidar la enorme responsabilidad, ante Dios de educar a los hijos, y es que la soberanía de Dios no exenta la responsabilidad que tenemos.
La palabra nos da ejemplos claros de esto, por ejemplo en Génesis 18:19 El señor antes de traer destrucción sobre Sodoma y Gomorra, dice de Abraham: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer... habiendo de ser benditas en él todas las familias de la tierra? Porque yo sé que MANDARÁ A SUS HIJOS Y A SU CASA DESPUÉS DE SÍ, QUE GUARDEN EL CAMINO DEL SEÑOR, HACIENDO JUSTICIA Y JUICIO…”.
Tenemos a Ana, que DEDICÓ a Samuel desde que era niño, o a Timoteo que fue enseñado desde la niñez en las Sagradas Escrituras. (2 Timoteo 3:15).
Ahora, una parte que tenemos que evitar, es el creer que nuestro servicio en la Iglesia nos quita responsabilidad hacia nuestros padres o bien hacia nuestros hijos, por el contrario, esto puede deshonrar a nuestros padres y en nada glorifica a Dios, ya que nuestro servicio si no empieza por la casa podemos caer en hipocresía.
El Señor Jesús en Mateo 15:5-7 Usa palabras muy fuertes para describir este comportamiento, dejando claro que aquellos que caigan en esta actitud no están sino muy lejos de Él en su corazón.
Comprometámonos hermanos a guardar la palabra, y a que nuestra vida y la de nuestra familia sea toda conformada a ella, con el poder de su Espíritu Santo, porque esto glorifica a Dios.
“No debemos conformarnos con una mente informada sin un corazón comprometido”.
Tim Keller.



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