Discípulos haciendo discípulos
- Mauricio Delgado

- 24 ene 2019
- 2 Min. de lectura

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:19-20 (RVR-1960)
Los versículos anteriores nos muestran al Señor Jesús dando un mandato a sus discípulos: ir y discipular, así como lo leíste ahora los discípulos tenían ir y discipular, pero ¿Discipular con qué? El Señor Jesús responde nuestra pregunta en ese mismo pasaje; “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” ¿Respondido? Bueno, por si las dudas vamos a explicarlo:
Durante su vida ministerial el Señor Jesús se dedico a dar cientos de enseñanzas sobre distintos temas(son muchos para explicarlos en este momento), así que después de su resurrección Él les estaba encargando a los 11 discípulos que habían estado con Él durante toda su vida ministerial que transmitieran sus enseñanzas a otros, Jesús había consumado su obra, había enseñado lo que tenia que enseñar, ahora era su turno de obrar, de expandir ese mensaje por todos lados.
Todos sabemos que los apóstoles no vivieron lo suficiente para recorrer todas las naciones, y viendo la situación actual de nuestra sociedad y de todo el mundo podemos ver que este mandato sigue vigente para cada uno de nosotros el día de hoy,
Ahora es nuestro deber participar en la proclamación del evangelio de nuestro Señor Jesucristo donde quiera que estemos.
Entonces ¿Qué tenemos que hacer para cumplir con esta comisión eficazmente? Me limitare a hablar de 2 cosas que considero esenciales para cumplir fielmente este mandato:
1. Estudiar las Escrituras: Jesús mando a enseñar las cosas que Él les había mandado, ¿Qué es lo que nosotros debemos enseñar? Lo mismo, es nuestro deber enseñar lo que Jesús enseño, pero ¿Cómo lo haremos? Estudiando constante y diligentemente las Escrituras, ya que es ahí donde se encuentra el mensaje del Salvación.
2. Dependencia del Espíritu Santo: En Hechos 1:8 vemos las siguientes palabras “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Este pasaje es muy claro, antes de ascender a los cielos nuestro Señor Jesucristo les da una última enseñanza; que el poder para testificar no provendría de ellos, eso mismo sucede con nosotros hoy en día el poder que tenemos al testificar no proviene de nuestras capacidades, nuestro intelecto, o nuestra elocuencia, sino de Dios por medio de su Espíritu Santo quien nos da gracia para hablar, enseñar y ministrar.
En conclusión, debemos prepararnos cada día por medio del estudio de las Escrituras para testificar eficazmente el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, siempre pensando en 2 cosas: que solo somos un instrumento para la gloria de Dios y que es Él quien abrirá el entendimiento y quebrantará el corazón de nuestros oyentes conforme a su soberanía.
SOLI DEO GLORIA.



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